INCELS

 

¿Cuál es la ciber comunidad under con más seguidores en el mundo occidental?

 


Juguemos a la encuesta. 

1-      La de Messi.

2-      Del Papa

3-      De la cocina

4-       Influencers de finanzas

5-      Porno

6-      Modas

7-      Tinder

8-      Personas que no tienen actividad sexual.

Si elegiste la última acertaste.

Se llaman “IN CELS”, acrónimo de “Involuntary celibate”. Se trata de personas jóvenes que no consiguen pareja con quien mantener relaciones sexuales y, lejos de concurrir a sesiones de psicoanálisis u otro tipo de ayuda, de aprender a relacionarse con los demás, se refugian en el odio.

De a poco, la frustración deriva en la construcción del enemigo: la mujer. No tiene derecho a negarse ante un hombre aunque sea desagradable para ella.

No se queda ahí el delirio. Hay hombres exitosos en estos menesteres (son llamados los Chads), acusados de impedirle a los demás varones el acceso carnal a la mayoría de las mujeres (regla del 80/20, por la que el 80 % de las mujeres desean solo al 20% de los varones). Las féminas los prefieren, por ser bellos, populares, simpáticos, cool, exitosos en los deportes, musculosos y/o cultos, .  

En el neo fascismo que vivimos, estas frustraciones se dan la mano con el conjunto de discursos de odio, como el supremacismo blanco, homofóbico, misógino, aporofóbico, anti  migrantes.

El combo es explosivo, literalmente explosivo. Machos heridos en contextos fascistas, la cosa no puede ser peor. En Canadá y los EEUU hubo atentados que dejaron decenas de muertos y heridos graves, cometidos por lNCELS.

 La sensación de Netflix

La mini serie británica “Adolescencia” es furor, todos los que la hemos visto la recomendamos.

Los comentarios más elogiosos remiten al enorme talento del director, la fotografía y esa cámara increíble capaz de grabar una hora en plano secuencia sin pifiar un enfoque. 

Los diálogos han sido estudiados y ensayados previamente, salvo que los actores sean extraterrestres.

Se llevan las palmas de oro un niño, Owen Cooper y el actor que hace de su padre, Stephen Graham. Una locura lo que hacen frente a una cámara. Los otros intérpretes no le van a la zaga. 

La trama

El chico es algo así como un angelito; es hermoso, muy inteligente, de alto rendimiento escolar, pero se percibe feo e infra valorado. De un día para el otro es acusado de asesinato, la víctima una compañera del colegio.

“Me falta la motivación”, dice el policía que investiga, ¿por qué mierda lo hizo? El problema de los grupos INCEL sale a la luz como explicación del crimen. 

El sub mundo de las redes.

Hemos perdido los lazos comunicantes con los pibes y las pibas. En una escena memorable, un colegial le dice a su padre que está haciendo el ridículo por no conocer los códigos que se manejan en el mundo virtual.

Esa falta de conocimiento de los códigos pone en crisis tanto la educación formal (la escuela) como la paterna y materna.

 ¿De qué les hablamos los progres a los pibes?

De Marx, de Freud, de CFK, del Cordobazo, de la dictadura, de la revolución de mayo, de la rusa, o de la patria. Del esfuerzo y el mérito para ser alguien en la vida, del cuidado del planeta, de la historia de la civilización romana, el cristianismo, el comunismo, de las guerras justas y los crímenes de lesa humanidad.

Lo que no asumimos es que la vida ya (casi) no se cuenta a través de discursos a la luz del día, sino en las sombras de las redes anti sociales que formatean las subjetividades, destrozando aquellas que se soportaban en la idea o en la razón: la salvación por la fe, por la revolución social, por los avances de la tecnológica y por el desarrollo económico.

En las sombras de la web ocurre lo interesante para los pibes/as: las apuestas, las citas, las estafas, los hackeos,  el bullying, y sobre todo, la incitación a las pulsiones más primitivas. 

El auge de lo primitivo

Niego que la historia se repita, lo que se repite son las narrativas de la historia. Faltan muchos más  historiadores, de las ciencias sociales, antropólogos que se dediquen a investigar el subsuelo de la cultura del S XXI, y sobre todo difusores. Si en otros tiempos el historiador debía inferir acontecimientos a través de los papiros o los impresos de las clases dominantes y/o de los rebeldes (pocas veces), hoy en día se los debe rastrear en los recovecos digitales. Es en extremo dificultoso el diálogo entre culturas de registros tan distantes si siempre detrás del acontecer, 

Sin el control de las cuevas digitales, la cultura oficial, imperante o hegemónica debe rendirse ante lo más básico del ser humano: las pulsiones.  Es allí, en esas cavernas donde resiste lo primitivo donde los varones, machos alfas o al revés, perdedores, están dispuestos a enfrentar el malestar que la cultura les produce a través de la burda violencia física o el crimen atroz.

Sin intermediación de las instituciones, la pulsión vindicativa se resume en la de matar todo lo que causa displacer; de eso se trata de la acción primitiva que toman los navegantes. 

Lo que más les duele a los padres y a los investigadores en esta maravillosa mini serie es la imposibilidad de entender la motivación del crimen.

Los manuales ya no sirven.

El  padre no pueden mirar de frente al hijo, los espectadores también nos quedamos en vilo sin saber por dónde agarrar al monstruo de mil cabezas que vive en el fondo de las ciénagas que se llaman X o Instagram, Telegram y... ni hablar de la Dark WEB.


Hasta la próxima entrada!

 

 

 

 

 

Comentarios

  1. Excelente reflexión sobre códigos que se nos hacen cada vez mas incomprensibles e inasibles.

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