El capitalismo produce caries.

 


El Papa mostró los dientes.

Laudato Sí es el nombre de la encíclica del actual Papa Francisco. En esta entrada me permito una interpretación, una traducción de una parte de dicho sagrado documento arriesgando una hipótesis algo temeraria, aunque sospecho que en algo ando bien rumbeado.

Luego: lo político propiamente dicho

 Hipótesis temeraria: el Papa piensa como Spinoza (casi).

Sabemos que para la religión de los hebreos y los cristianos hay un Hacedor del mundo y de todas las cosas. Dicen de Él que es “todo poderoso”. Sin embargo, su creación menos pensada (el homo sapiens) está destruyendo lo que el Señor habría creado ex nihilo. He aquí que se debe explicar la causa de que la creación más excelsa de Dios destruya al resto de todas las cosas, las bellas y buenas del universo y en particular la capacidad de daño de aquel animalejo que dice tener fe y ser semejante al Señor.

¿Qué es el Dios de Spinoza?, aquel filósofo racionalista evocado por Einstein:

 

Deus sive Natura, que en criollo significa que la Naturaleza no es creación de un ser que habite fuera de ella, sino que el universo mismo es el Dios que el hombre debería cuidar, disfrutar y proteger (lo digo en potencial). Pero el hombre destruye más que construye, no cuida al Dios – Natura, y lo peor de todo, no es sancionado por quemar, matar, destruir.

Dice Baruch Spinoza:

“Sobre Dios y la naturaleza, sostengo una opinión muy distinta de aquella que suelen defender los modernos cristianos. Afirmo, en efecto, que Dios es causa inmanente de todas las cosas y no transitiva; aún más, que todas las cosas están en Dios y se mueven en Dios, lo afirmo yo con Pablo y quizá también, aunque de otro modo, con todos los antiguos filósofos e incluso, me atrevería a decir, con todos los antiguos hebreos, en cuanto se puede deducir de algunas tradiciones antiguas, pese a sus innumerables adulteraciones”.

 

Vayamos a la encíclica Laudato Sí, a ver si podemos relacionar a Spinoza con Francisco:

«Un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un pecado contra Dios» (P.F. Laudato Sí).

 

Ok, ok… Pancho separa a Dios de la naturaleza (creador / creación), llama pecado contra Dios la destrucción del medio ambiente, no es lo que Spinoza piensa como Dios, pero… uno desde la fe y otro desde la razón nos hablan de un planeta (“nuestra casa”, P.F.), para disfrutar no para destruir, tampoco para pegarse un corchazo.

 Lo propiamente político. Francisco y el capitalismo:

Bueno, bueno… acá se separan los caminos porque Spinoza no conocía el término, ni tampoco al Papa de hoy. No importa, lo que sí es interesante es que Francisco Bergoglio nos cuenta por qué el planeta se destruye y aún más, las “joyas” de la creación, los bípedos implumes, homo sapiens, homo oeconomicus o monos con navajas, se pudren como chorizos al sol.

 El capitalismo dice el máximo pontífice se pregunta:

“¿Cuánto vale una dentadura sana?”, nada, cero pesos, no tiene valor dentro del orden capitalista. La explicación es muy sencilla, “las dentaduras sanas no pasan por el mercado, mientras los servicios y productos para curar los dientes, sí.”

Esta lógica también se aplica a las personas, que son valoradas de acuerdo a la riqueza, medible en precios, que pueden generar. El resultado es que tanto jóvenes -que no ingresaron al mercado laboral- como los ancianos -que salieron del mercado laboral- no tienen valor y son descartados.

Dice Pancho: vivimos una sociedad de descarte. Descarte de abejas, árboles, aviones y personas humanas.

 Es posible que lo tengamos en la tierra un tiempo más, lo que va a quedar por siglos es el llamado urgente:

 https://bcn.gob.ar/uploads/OtraspublicacionesEnciclicadeFrancisco.pdf


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