Es el malestar, stupid!
¡Es el malestar, stupid!
Hola a todos a todas y a todes.
En esta entrada me
propongo reflexionar acerca del malestar. Salteo para otro momento la depresión, según la OMS será la pandemia
del futuro cercano (me parece que ya llegamos).
Le apunto al comportamiento social más evidente del
malestar: el suicidio.
A ver, a ver, como dijo Mr Magoo:
La tasa de suicidios es un dato por demás elocuente y
pertinente para sostener que en un país, estado, ciudad, o barrio los
pobladores disfrutan o no del bienestar. Cuánto más baja sea aquella tasa de
letalidad auto infligida más bienestar, menos malestar (¿Será así
Don Perogrullo?)
¿Y si le preguntamos a Durkheim?
Este señor escribió un libro bajo el título de El
suicidio (Le suicide, lo escribió en francés, con la traducción no me
meto), rescato de un artículo:
“El suicidio varía en razón inversa del grado de
integración de los grupos sociales de los cuales forma parte el individuo [...]
Veamos, en segundo lugar, el suicidio altruista (altruiste), que se
define a partir del tipo de relación entre el individuo y la sociedad: “una
individuación excesiva conduce al suicidio, una individuación insuficiente
produce los mismos efectos. Cuando un hombre está separado [détaché] de
la sociedad, se mata fácilmente, y también se mata cuando está demasiado
fuertemente integrado” Neira, H. (https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-554X2018000200140)
Se supone que un país, ciudad, (o lo que sea) que ha
desarrollado su economía (es rico) y la tecnología (sabe cómo hacerlo mejor),
vive en estado de bienestar (no me refiero al informe Beveridge cuando digo
estado, lean status o situación), no en estado de malestar.
Me surge la pregunta: ¿por qué razón los países más
desarrollados, más ricos, con más tecnología y conocimientos son los que tienen
por escándalo una tasa de suicidios mucho mayor que los pobres y los medio
pelo, que países bajo catástrofes o derrotados en guerras (Siria, por
ejemplo)
Nota googleable
Los suicidios en Corea del Sur aumentaron un 10,1 %
entre enero y mayo
Este contenido fue publicado en06 agosto 2024 - 10:30
Corea del Sur (epítome del desarrollo
económico y tecnológico), el país de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico (OCDE) con más casos de suicidio por cada 100.000
habitantes.
¿Por casa?: En Argentina la tasa de
suicidios es de 6,2 por cada 100.000 habitantes, menor que la media de
suicidios a nivel mundial, que es de 9,14 por cada 100.000
habitantes.
Si tienen curiosidad de ver un cuadro
de cada país, click en:
https://datosmacro.expansion.com/demografia/mortalidad/causas-muerte/suicidio
EEUU supera en más de 10 veces (¡Diez veces!) a Venezuela en
suicidios por habitante. Uruguay supera por mucho a la Argentina.
Flexiono y reflexiono
Me parece que si las personas trabajan, van a un club,
se ven los sábados con amigos y los domingos con la familia, hacen
deporte, arte, van al cine, a un recital, a un teatro,
comparten relaciones sexuales con cierta regularidad, o tienen
nietos con quienes jugar a la pelota, entonces las posibilidades del suicidio
son menores. (¿Qué opina señor Perogrullo?). Cada cual en su cultura, obvio.
Por supuesto que una cultura en particular no tiene nada de bueno ni de malo en
esencia: en ciertos países las mujeres son azotadas en público, en otros sus
habitantes compran armas sofisticadas y salen a matar niños en una escuela,
pero los hay en que los ciudadanos gozan de plenos derechos, viven en armonía y
no se odian por las diferencias.
Vuelta de tuerca:
El suicidio se produce por desorden mental del
suicida. Hay quienes avisan y no pasan al acto, otros que no avisan y se meten
un corchazo, unos por ludópatas, otros por evitar sufrimiento físico, un gran
número por no encontrarle sentido a la vida, a la suya, porque la vida carece de
sentido esencial (“es una herida absurda”; dice el tango La última
curda).
Ahora bien, una cosa es una cosa y otra cosa es otra
cosa. Si en una sociedad, país, provincia, municipio o secta religiosa, y mil
etcéteras, el suicidio se convierte en una práctica generalizada, entonces
estaría bueno detectar los vectores del fenómeno.
Lo evidente
Traducido: “lo que se ve”, “lo que vemos todos”, o
sea las pantallas.
Vivimos sobre informados de temas relacionados con la
economía: inflación, déficit, bolsas, empresas, avances tecnológicos a toda
velocidad (o no tanto como los autitos de TESLA), precio del dólar, quiebras,
deudas, PIB, tarifas y sus etcéteras. También las guerras mundiales (la actual
es “por goteo” decía el Papa Pancho, aunque hoy me parece que se rompió el
cuerito).
Ni qué decir de los delitos y los crímenes que empatan
o superan a la economía y a las guerras: robos, asesinatos, femicidios, peleas
entre vecinos o por tránsito.
Pero… no se informa nada o casi nada (con
excepciones) acerca de los suicidios. Salvo que se trate de una celebrity,
y aún así sale rápido de las pantallas (Robin Williams; Jim Morrison, Philip
Seymour Hoffman, muchos más)
¿Es tabú?
Como decía el viejito de la pipa cuando no era
viejito: El malestar (vive) en la cultura. Claro que cultura no en el sentido
peyorativo de las élites que agitan joyas en los palcos de los teatros de
óperas. Sino de todas las instituciones que ha creado la humanidad que
sobreviven en lo actual, ya sea como realidad evidente o como sustrato
inconsciente, históricamente definido (“Roma de hoy, no existe sin la Roma
subterránea, es más, existe POR la que está debajo”, ¡Flor de metáfora,
Gorosito!) Lo que el inventor del psicoanálisis (ponéle) advierte es que la
cultura impide la exteriorización de los instintos (¡menos mal!), y lo que
Woody Allen propone es “acabar de una vez por todas con la cultura” (¿mucho,
no?)
Pienso, luego escribo: ¿Será que las tasas de suicidio
se esconden por alguna causa tabú? ¿Cuál?
Que no se diga
Que no se diga que el suicido (epítome del
malestar) no solo se debe pensar como desorden mental de un
individuo, sino como enfermedad social. De ser así, las instituciones creadas
(la “Cultura” según el viejito de la pipa) son el vector del malestar radical.
Y no se dice porque las consecuencias de ese saber
pueden conducir a acciones reales y sociales contra el estado de malestar.
Conclusión (recontra súper provisoria): ¡No es la
economía stupid, es el malestar social!
Corolario: Las personas no votan
en contra de sus intereses, lo hacen para eliminar (eso creen) el malestar que
padecen. El problema que no encuentra solución es que las causas verdaderas
del padecimiento se escatiman detrás de un tsunami informativo.
Hasta
la próxima, prometo ponerme más divertido. Guille Salz.

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